Los nutricionistas alertan de los peligros de la dieta del potito

Dieta del potito

Tras el verano, las conocidas como dietas milagro suelen ponerse de moda. Muchas personas, desesperadas por quitarse los kilos que han cogido durante las vacaciones, recurren a ellas sin pensar en los efectos que tienen sobre la salud. Uno de los planes de alimentación tendencia es la conocida como dieta del potito. Tal y como su propio nombre indica, se trata de sustituir la alimentación sólida por potitos y papillas con avena y frutas para, supuestamente, adelgazar rápido y sin esfuerzo.

Sin embargo, del mismo modo que otras dietas milagro, no tiene ningún tipo de base científica. No se ha podido demostrar que sea beneficiosa y, además, pone en peligro la salud. La dieta del potito no es nueva, sino que empezó a popularizarse en el año 2010 de la nutricionista y entrenadora Tracy Anderson.

¿Qué es la dieta del potito?

Lo primero es conocer en qué consiste exactamente este régimen. Se trata de  comer 14 potitos y papillas a lo largo del día. A la hora de la cena, se permite la ingesta de alimentos bajos en calorías, como espinacas, zanahorias, espáragos, champiñones, pechuga de pavo…

El aporte calórico de un potito es de entre 65 y 70 kilocalorías, así que se toman alrededor de 910-980 kilocalorías diarias. Una cantidad muy por debajo de la recomendada ya que las mujeres adultas deben ingerir entre 1.800 y 2.100 kilocalorías al día, y los hombres entre 2.000 y 2.400.

¿Cuáles son los riesgos para la salud?

Los nutricionistas señalan que con los potitos y las papillas no se mastica, y esto es un gran problema. El hecho de no masticar hace que no se produzca sensación de saciedad, así que se tiende a comer más alimento. Además, al masticar se genera saliva, que protege el aparato digestivo de irritaciones.

A esto hay que sumar que la dieta del potito genera una importante restricción calórica, así como de macro y micronutrientes. También de hidratos de carbono como proteínas y grasas. Son nutrientes que el organismo necesita para llevar a cabo sus funciones vitales.

Y, por último, cabe señalar que, al ser una dieta extremadamente restrictiva y que no educa en hábitos de alimentación saludables, una vez se deja, se recuperan los anteriores hábitos y el peso perdido. Es lo que se conoce como efecto rebote.

Por lo tanto, la dieta del potito, del mismo modo que cualquier otro plan de alimentación que se vende como «milagroso», está totalmente desaconsejada.