Hambre física y emocional: diferencias

Hambre física y emocional: diferencias

Todos sabemos lo que es sentir hambre. Pero, ¿realmente sabemos diferenciar entre el hambre física y emocional? Hoy quiero hablaros de las principales diferencias entre ellas. Tal y como su propio nombre indica, el hambre física responde a una necesidad del organismo, mientras que la emocional está vinculada a alguna alteración emocional.

¿Cuáles son las diferencias entre el hambre física y emocional?

El hambre física es gradual, de forma que poco a poco vamos sintiendo cada vez mayor sensación de hambre. En cambio, el hambre emocional aparece de forma repentina, sin más.

Además, cuando el hambre responde a una necesidad física se calma con comida de cualquier tipo, mientras que cuando el origen es emocional solo responde a un tipo de alimento.

Una de las formas más sencillas de diferenciar el hambre física y emocional es que la primera se siente en el estómago, mientras que la segunda se siente en la parte superior del cuello.

Cuáles son las diferencias entre el hambre física y emocional

Cuando sentimos hambre física y comemos, dejamos de comer una vez nos sentimos llenos. Mientras, que si la sensación de hambre se debe a alguna alteración emocional, continuamos comiendo aún cuando estamos ya saciados. Es por ello que en este último caso existe un sentimiento de culpa al terminar de comer.

¿Cómo calmar el hambre emocional?

Si has descubierto que el hambre que sientes tiene un componente emocional, debes saber que surge cuando sufres algún problema psicológico. Esto es algo habitual cuando sufrimos un periodo de estrés

  • Técnicas de relajación: uno de los principales pasos para superar el hambre emocional pasa por aplicar técnicas de relajación. Cuando sientas ganas de comer compulsivamente, respira profundamente cuatro o cinvo veces. ¡Seguro que te resulta de gran ayuda!
  • No al «me apetece»: no se trata de comer con el corazón, sino con la cabeza. No te dejes llevar por el «me apetece» porque puedes acabar adquiriendo hábitos de alimentación muy poco saludables.
  • Qué hacer: cuando sientas hambre emocional, piensa en cosas que te pueden distraer: salir a la calle a dar un paseo, leer, llamar a una amiga… Todo lo que te pueda distraer de la necesidad irreal de hambre que sientes.
  • Evaluación: si sientes hambre emocional de manera muy frecuente, es el momento de hacerte una evaluación a ti mismo. Quizá estés sufriendo de estrés y ansiedad, y ni siquiera seas consciente de ello. Si consideras que necesitas ayuda, ¡búscala!

Ahora seguro que la próxima vez que tengas hambre ya sabes diferenciar si el origen es físico o emocional. Recuerda que cada persona tiene una forma diferente de expresar sus emociones, y en muchos casos puede afectar de manera negativa a la salud.

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