Todos los beneficios del aceite de caléndula para la cara

Todos los beneficios del aceite de caléndula para la cara

El aceite de aléndula, elaborado con los pétalos de la flor caléndula, es uno de los ingredientes orgánicos más utilizados en el ámbito de la cosmética natural. Y es que son muchos los beneficios del aceite de caléndula para la cara por sus propiedades antioxidantes, de forma que es muy eficaz para retrasar los primeros signos de envejecimiento, como las arrugas y las líneas de expresión.

Los griegos y los romanos ya utilizaban la caléndula hace más de 2.000 años para curar múltiples enfermedades y dolencias por sus efectos antiinflamatorios, cicatrizantes y antisépticos.

¿Cuáles son los beneficios del aceite de caléndula para la cara?

El aceite de caléndula es un ingrediente muy valorado porque ofrece unos resultados extraordinarios, cuidando la piel sin irritarla lo más mínimo.

Uno de sus principales beneficios está relacionado con su gran poder cicatrizante y antiséptico. Además de regenerar la piel dañada, también favorece la síntesis de colágeno. Es estupendo para tratar el acné, las cicatrices y las quemaduras del sol. ¡Consigue reparar los tejidos dañados como por arte de magia!

Si por algo es bien conocido el aceite natural de caléndula es por prevenir los signos de envejecimiento, manteniendo el aspecto joven del rostro. Retrasa la aparición de arrugas y líneas de expresión, así que es fantástico para pieles maduras.

A todo esto hay que sumar su alto contenido en flavonoides. Protege la cara de los radicales libres: polución, rayos solares… ¡Piel sana y cuidada!

¿Cómo preparar aceite de caléndula en casa?

Si quieres disfrutar de todos los beneficios del aceite de caléndula para la cara, te explicamos cómo prepararlo paso a paso. Lo primero es recolectar las cabezas de las flores. Cuando las tengas, ponlas en un bote de cristal, hasta llenar 3/4 partes.

Termina de rellenar el bote con aceite de almendras dulces. Tápalo y déjalo al sol durante un mes. Cada día tienes que remover el contenido del bote, e irlo girando para que así el sol le dé por todos lados. Una vez transcurrido el tiempo, cuélalo, ¡y listo para usar!

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